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SACRIFICIO MECÁNICO: ¿HALAL? Es de vital importancia en, para entender las reglas de la legislación islámica en relación al sacrificio halal de animales, quien o que realiza el acto del sacrificio. ¿Es una maquina la que hace el sacrificio o es el operador de la maquina? Respecto del matarife, la legislación islámica estipula: “Y entre las condiciones se encuentra el hecho de que sea una persona del tawhid (unicidad de Allâh).” (Hidayah) Es una condición que quien realiza el sacrificio sea un Musulmán o alguien de la gente del libro”. (Raddul Mukhtâr) Elaborando aún más sobre este requisito, la legislación islámica señala: “Entre las condiciones se encuentra que el matarife sea una persona con entendimiento. Por tanto, el sacrificio realizado por una persona demente o un niño que no tiene entendimiento no debe ser consumida”. (Raddul Mukhtâr) “Lo anterior, pues una persona demente carece de intención. Y, la validez de la intención, es a lo que nos referimos al señalar que debe ser capaz de entender la Tasmiah, comprender las características del animal y poseer la habilidad para realizar el sacrificio. Es por eso que “El sacrificio realizado por un niño que carece de entendimiento o el realizado por una persona intoxicada (por drogas o alcohol) que carece de entendimiento no debe ser consumido”. (Shuram Bulâliyah) “Ciertamente el demente carece de intención” (Raddul Mukhtâr) “El animal sacrificado será halal si el matarife entiende la Tasmiah y el acto del sacrificio”. (Hidâyah) Las citas antes mencionadas indican muy claramente que, de acuerdo con la legislación islámica, el matarife debe ser un musulmán o alguien de entre la gente del libro, pero además alguien que posea entendimiento o inteligencia suficiente como para tener una intención y comprenda completamente el acto que está ejecutando. Debe entender que está sacrificando un animal, que esta recitando la tasmiah y debe también percibir al animal y sus características. En ese sentido, el sacrificio realizado por un demente, aún cuando un musulmán y recite la tasmiah al momento del sacrificio, no será válido incluso si el corte está bien realizado. Si un niño sin un entendimiento apropiado acerca de los efectos del sacrificio recita correctamente la tasmiah y realiza el corte adecuadamente, el animal no será considerado halal. La legislación islámica hace énfasis en la existencia de: “CONCIENCIA, INTENCIÓN Y ENTENDIMIENTO” en el matarife. Al definir el sacrificio según la legislación islámica, Imam Shâfi (rahmatullahi aleihi) señala: “TAL ACTO ES EL REALIZADO POR LA MANO DE UN HOMBRE” Si la existencia de la fuerza realizada por la mano de un hombre no fuese un requisito para la validez del sacrificio según la legislación islámica, entonces el Imam Shâfi (rahmatullahi aleihi) no hubiese definido el sacrificio halal como “tal acto realizado por la mano de un hombre”. Ni tampoco hubiese hecho énfasis en el hecho de que el instrumento debe ser manejado por la mano de un hombre. Tampoco hubiese señalado que al momento de cazar un animal de aquellos que no se encuentran bajo el dominio del hombre, la flecha debiera ser también lanzada o disparada por medio de la fuerza de la mano del hombre. Si no fuese necesario el hecho de que la fuerza que impulsa el acto de sacrificar viniera de la mano de un hombre, Imam Shâfi (rahmatullahi aleihi) solo hubiese dicho que debía hacerse “Con un instrumento, arma o una flecha sin tener la condición de que esta sea manejada o lanzada por la fuerza de un hombre”. El famoso libro de jurisprudencia Islámica, Hidâyah, señala: “El sacrificio no es válido solo en cuanto al instrumento, si no que su validez depende también de el uso o empleo (isti’mâl) del instrumento. Y ese uso o empleo (en casos como la caza con perros o halcones) se da por el hecho voluntario de soltar o liberar al animal para que persiga a la presa. Por tanto, ese acto intencional de liberar a la presa, se asimila al acto de lanzar una flecha o de manejar un cuchillo”. La palabra “isti’mal” pertenece a una categoría de palabras que en su significado niega totalmente la acción automática. Un instrumento puede usarse manualmente, por acción directa del hombre; o automáticamente, sin la acción directa del hombre. Si el instrumento (un cuchillo en este caso) es manejado por la fuerza de la mano de un hombre, será descrito como “Imrârus sikkîn”, y el termino “isti’mal” le será aplicable. Pero si el instrumento opera por sí mismo, por ejemplo, automáticamente, no será descrito como “Imrârus sikkîn” ni tampoco el término “isti’mal” le será aplicable. El sacrificio realizado por un instrumento que actúa por sí mismo, no es sacrificio aceptado de acuerdo a la legislación islámica, pues esta no acepta que un instrumento pueda sacrificar o dar muerte sin la acción directa del hombre aún cuando el instrumento en cuestión sea preparado o puesto en marcha por la operación o actividad del hombre. En este caso la acción del hombre se limita a “preparar” o “accionar” el instrumento, pero no se extiende la acción al corte del cuello del animal. Ejemplo: Un hombre prepara una trampa para cazar una cebra, de tal forma que cuando el animal pasa por un lugar determinado, una lanza es disparada por una acción mecánica y da muerte al animal. El animal es atrapado por la trampa y se le da muerte. La legislación islámica señala que ese animal no es lícito pues el acto de “matar” no fue realizado por la acción directa del hombre o de la fuerza del hombre y será considerado carroña. Si la misma acción se lleva a cabo pero por una lanza arrojada por la fuerza directa de un hombre, entonces el animal es halal. Imam Nawawi señala: “Si una oveja es empujada hacia el cuchillo que sostiene una persona, y como resultado de ser empujada hacia el cuchillo el cuello de la oveja es cortado, esa oveja no se considerará halal.” En el último ejemplo el animal no muere por la acción del hombre con el cuchillo si no que muere por ser empujada hacia el instrumento. Por lo tanto, la condición no es solo que se corten las arterias, la tráquea y el esófago y que exista un buen desangrado. La muerte no debe ser solo atribuida a un aparato o instrumento. Tiene que existir fuerza directa del ser humano aplicada al efecto. Quienes accionan las maquinas o quien está de pie al costado de la maquina recitando tasmiah no son, según los ejemplos señalados, los matarifes directos del animal. |